La ruta entre Périgueux y Bergerac atraviesa un terreno más sutil de lo que parece. Las colinas de Dordogne no condenan necesariamente a los sprinters, pero pueden fatigar a los trenes y dar ideas a los atacantes. Una escapada bien compuesta deberá creer en sus posibilidades, especialmente si los equipos de sprinters dudan en asumir solos la persecución. El final puede sonreír a un corredor rápido, pero también a un oportunista capaz de sentir el buen momento.