La montaña retoma bruscamente sus derechos entre Pau y Gavarnie-Gèdre. Con el Aspin, el Tourmalet y una subida final hacia uno de los sitios más majestuosos de los Pirineos, esta etapa tiene todo para convertirse en un primer gran encuentro del classement général. La sucesión exige resistencia tanto como explosividad, pues los organismos ya habrán encajado una semana muy densa. Los favoritos no podrán simplemente vigilarse: habrá que responder a los ataques y evitar el día sin.