El Tour gana altura desde la tercera jornada con una primera verdadera explicación en montaña entre Granollers y Les Angles. La ruta abandona progresivamente Cataluña para unirse a los Pirineos, donde las largas ascensiones instalan una nueva fatiga tras dos días nerviosos. El col de Toses y luego el col du Calvaire guiarán a los escaladores hacia un final donde las diferencias pueden abrirse sin esperar. Los líderes completos deberán mostrar ya que tienen las piernas, mientras que los puros sprinters buscarán sobre todo limitar los daños.