El 14 de julio pone en marcha el Tour con una etapa de montaña exigente hacia Le Lioran. El Macizo Central no propone los picos más altos, pero acumula dificultades, cambios de ritmo y bajadas técnicas. La sucesión Griffoul, Prat de Bouc, Pertus y Font de Cère puede transformar el final de la etapa en un pulso entre escaladores. Tras el descanso, los que hayan relanzado mal la máquina lo pagarán inmediatamente.